América Latina enfrenta una profunda polarización política entre extremos ideológicos
Las propuestas radicales están encontrando adeptos entre todos los sectores sociales en el continente
El mapa político de América Latina atraviesa una transformación marcada por el ascenso de figuras vinculadas a la extrema derecha, quienes han logrado victorias electorales mediante procesos democráticos validados. Estas propuestas se alejan del conservadurismo tradicional para adoptar medidas radicales, incluyendo la implementación de megacárceles, recortes severos al gasto público y una alineación estratégica en seguridad con Estados Unidos. A pesar de las debilidades institucionales y la influencia del crimen organizado en la región, los sistemas electorales han demostrado capacidad para definir resultados extremadamente cerrados.
División geográfica y social en las urnas
Los recientes procesos electorales en naciones como Perú y Colombia reflejan una sociedad partida por la mitad, donde la geografía determina las preferencias políticas. En el caso peruano, la costa favoreció a Keiko Fujimori, mientras que las regiones de la sierra respaldaron a Roberto Sánchez, con una diferencia mínima del 0,25%. Una dinámica similar se observó en Colombia, donde el centro del país apoyó a Abelardo de la Espriella, mientras que las zonas periféricas y más golpeadas por la violencia optaron por la izquierda populista.
El éxito de estas corrientes radicales, especialmente en sectores populares, se explica en gran medida por la explotación de la inseguridad ciudadana, utilizando el modelo de mano dura como principal bandera. Esta polarización entre el populismo de derecha y el de izquierda genera una tensión constante que dificulta el avance hacia el bienestar social y la equidad. Mientras tanto, países como Venezuela mantienen un modelo híbrido inusual, donde el chavismo sostiene alianzas inesperadas con la administración estadounidense, complicando aún más el panorama regional.
Fuente: elpais.com