Bolivia enfrenta grave crisis económica tras dos meses de intensas protestas
El presidente Rodrigo Paz ha logrado mantenerse en el poder tras finalizar un periodo de casi dos meses de movilizaciones sociales que exigían su renuncia. El mandatario comparó la situación actual del país con una persona que ha permanecido inmovilizada y ahora enfrenta dificultades para retomar su ritmo habitual. Aunque el gobierno resistió la presión, el costo político y financiero ha sido considerable, dejando al Ejecutivo en una posición de notable debilidad ante la ciudadanía.
Impacto económico y riesgo país
La economía boliviana, que ya presentaba proyecciones negativas de crecimiento antes del conflicto, ha sufrido un golpe severo con pérdidas millonarias. El sector exportador reporta daños superiores a los 980 millones de dólares, mientras que el turismo ha dejado de percibir 130 millones. Adicionalmente, el riesgo país se ha disparado a 425 puntos, situándose como el segundo más alto de América Latina, lo que dificulta la llegada de inversiones extranjeras. Solo las labores de rehabilitación de las carreteras bloqueadas durante las protestas requerirán una inversión estatal de 13 millones de dólares.

Limitaciones para futuras reformas
El acuerdo de pacificación firmado con los sectores sindicalizados impone restricciones significativas a la agenda del gobierno. Paz se ha comprometido a no privatizar empresas estratégicas ni aceptar condicionamientos de organismos financieros internacionales, lo que complica la implementación de reformas estructurales previamente planificadas. Analistas advierten que la gobernabilidad del país permanece dividida entre el ámbito institucional de la Asamblea y la influencia de las organizaciones sociales. Aunque el mandatario evitó su salida, la desazón persiste en los movimientos populares y la confianza ciudadana en su gestión se mantiene en niveles críticos.


Fuente: elpais.com