Colombia endurece su política migratoria con foco en deportaciones
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha ordenado el inicio de operativos coordinados para identificar y deportar a extranjeros en situación irregular. La medida prioriza la expulsión de individuos vinculados a actividades delictivas, marcando un cambio significativo para una nación que durante la última década implementó mecanismos de regularización masiva para migrantes venezolanos. Esta nueva directriz busca reforzar el control sobre la permanencia legal y la seguridad nacional dentro del territorio colombiano.
Referentes regionales de control migratorio
La estrategia colombiana se alinea con las políticas de seguridad implementadas en República Dominicana y Estados Unidos. En territorio dominicano, la gestión del presidente Luis Abinader ha consolidado un sistema de interdicción constante, apoyado por las Fuerzas Armadas y el reforzamiento de la frontera con Haití, logrando la deportación de 379,553 extranjeros irregulares durante el año 2025. Este modelo dominicano ha despertado el interés de líderes internacionales, como el chileno José Antonio Kast, quien calificó la estrategia de vigilancia y control fronterizo como un ejemplo relevante para la región.
Por su parte, la administración de Donald Trump en Estados Unidos ha posicionado la lucha contra la inmigración ilegal como un pilar fundamental de su gestión desde enero de 2025. La presión estadounidense llegó a generar tensiones diplomáticas con Colombia, derivando en sanciones comerciales cuando el gobierno colombiano se resistió inicialmente a aceptar vuelos de deportados. Con este giro, Colombia se suma a una tendencia continental que prioriza la restricción y la expulsión, enfrentando el desafío de gestionar una numerosa población migrante bajo un esquema de mayor vigilancia estatal.
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