Dos tragedias en Santiago reavivan debate sobre relaciones entre adultos y menores
La provincia de Santiago enfrenta una creciente preocupación social tras registrarse dos hechos violentos en menos de un mes que involucran a parejas con marcadas diferencias de edad. El suceso más reciente ocurrió con el hallazgo del cuerpo de Lissett Noemí Almonte Peña, de 17 años, en la avenida Circunvalación Norte, presentando signos de violencia. Las autoridades investigan a su expareja, Jansel Manuel Cabrera Martínez, de 32 años, con quien la víctima mantenía un vínculo desde que ella tenía 15 años. Este caso ha generado consternación en el distrito municipal San Francisco de Jacagua, donde la joven era reconocida por su carácter sociable y su participación en actividades religiosas.
Medidas judiciales y alertas sociales
Paralelamente, a inicios de julio se reportó otro incidente en el sector La Otra Banda, donde una adolescente de 17 años fue enviada a prisión preventiva por tres meses tras ser acusada de ultimar a su pareja, Luis David Gerónimo Suárez, de 27 años. El Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes dispuso que la menor cumpla la medida en un centro de corrección en Santo Domingo. Estos eventos han movilizado a organizaciones como el Movimiento Feminista Hermanas Mirabal y el Núcleo de Apoyo a la Mujer, cuyos representantes advierten que tales vínculos no deben normalizarse debido a la evidente desigualdad de poder y madurez.
Especialistas en derechos de la niñez sostienen que estas relaciones suelen basarse en la vulnerabilidad de las menores, quienes pueden ser manipuladas mediante promesas o dependencia económica. Ante este panorama, se ha hecho un llamado urgente a las familias y a las instituciones del Estado para fortalecer las políticas de prevención y educación. La abogada Teresa Morel enfatizó que la responsabilidad de proteger a las menores recae tanto en las autoridades como en el entorno familiar, instando a la comunidad a denunciar cualquier situación de abuso para evitar que estas dinámicas terminen en tragedias irreparables.
Fuente: Portada