Estudio revela normalización del vapeo entre estudiantes de Barahona y Santo Domingo
El consumo de cigarrillos electrónicos en la población estudiantil dominicana enfrenta barreras que superan la simple prohibición escolar. Un estudio exploratorio titulado “Vapear no es un juego” analizó la realidad de 9,352 alumnos en 60 centros educativos de Barahona y Santo Domingo. Los resultados indican que, aunque los jóvenes reconocen los daños a la salud pulmonar y cardíaca, el hábito se ha normalizado en su entorno cotidiano. Esta desconexión entre el conocimiento del riesgo y la conducta real representa un obstáculo significativo para las autoridades educativas y de salud.
Contradicciones en el entorno familiar
Uno de los hallazgos más críticos de la investigación es la mayor prevalencia de consumo registrada por los tutores en comparación con la autoevaluación de los estudiantes. Los expertos señalan que el comportamiento de los adultos responsables influye directamente en la percepción de los menores, creando una contradicción entre el discurso preventivo y la práctica real. Por ello, las instituciones participantes, incluyendo el Consejo Nacional de Drogas y el Ministerio de Educación, coinciden en que la prevención debe trascender las aulas e integrar activamente a las familias.
Estrategias de comercialización y respuesta estatal
La oferta comercial de estos dispositivos, caracterizada por diseños, colores y sabores atractivos, juega un papel determinante en la captación de nuevos usuarios jóvenes. Datos históricos desde 2016 ya mostraban que el uso de vaporizadores superaba al tabaco convencional en adolescentes de 13 a 15 años. Ante este panorama, el Ministerio de Educación ha reforzado sus normativas para prohibir explícitamente estos dispositivos en los planteles. Actualmente, se ejecutan programas de psicoeducación y alianzas interinstitucionales para frenar el avance de esta práctica en la juventud dominicana.
Fuente: Portada