Advierten riesgos por uso inadecuado de medicamentos para bajar de peso
Especialistas médicos han manifestado su profunda preocupación ante el incremento de adolescentes que utilizan fármacos como la semaglutida y la tirzepatida sin una indicación clínica real. En muchos casos, son los propios padres quienes suministran estas sustancias a sus hijos con el objetivo de reducir medidas estéticas antes de eventos sociales. Esta práctica ignora las regulaciones vigentes que limitan el uso de estos medicamentos exclusivamente a pacientes con diagnósticos específicos de obesidad o diabetes tipo 2.
Limitaciones médicas y riesgos nutricionales
La semaglutida cuenta con aprobación en Estados Unidos desde 2022 para menores de 12 años, siempre que presenten un índice de masa corporal superior al percentil 95 y cuenten con estricta vigilancia profesional. Por su parte, la tirzepatida está autorizada únicamente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 en pacientes desde los 10 años, mientras que su eficacia para el control de peso en jóvenes aún permanece bajo estudio. Ninguno de estos fármacos está diseñado para personas con un peso saludable que buscan cambios en su figura.
El uso de estos supresores del apetito durante la etapa de desarrollo conlleva peligros significativos para la salud física y mental. La adolescencia es un periodo crítico para la formación de masa ósea y muscular, procesos que requieren un aporte constante de energía, proteínas, hierro y calcio. La restricción alimentaria provocada por estos fármacos puede derivar en deficiencias nutricionales graves. Asimismo, los expertos advierten que fomentar la supresión del hambre en esta edad aumenta el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria al normalizar la ignorancia de las señales naturales del cuerpo.
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